Tres personas trasladadas tras un incendio en una cocina de A Coruña: la importancia de estar prevenido

Hay mañanas que se tuercen antes siquiera de que uno haya tomado el primer café. Este martes, en A Coruña, a eso de las 07:45 —esa hora en la que apenas se empieza a desperezar la ciudad— se declaró un incendio en una vivienda de la Ronda de Nelle. ¿El origen? El de siempre: la cocina, ese laboratorio doméstico donde todo puede pasar si se descuida uno medio minuto. Y más concretamente, la campana extractora. Esa gran olvidada de la limpieza profunda y, por lo que se ve, también de la prevención.

El resultado: tres personas intoxicadas por inhalación de humo y un buen susto que, con un poco de cabeza —y de tecnología, por qué no decirlo—, se podría haber evitado. Porque en pleno 2025, que una simple campana de cocina sea el punto de partida de un incendio ya no es un despiste; es una negligencia. Un buen sistema de extinción automático para campanas de cocina no es un lujo, es una necesidad. Porque cuando el fuego asoma, el tiempo juega en tu contra. Y lo que puede ser un pequeño incidente, sin un sistema de extinción automática campana, puede acabar en tragedia.

Los bomberos, eso sí, estuvieron rápidos. Igual que los equipos sanitarios, la Policía Nacional, la Local y Protección Civil. Pero no siempre hay tanta suerte.

Y como si el martes no hubiera tenido bastante, poco después, en Sanxenxo, otro incendio —esta vez en un deshumidificador, ojo al dato— acabó con dos personas también en el hospital. Otra llamada de atención para no fiarse de los aparatos que nos rodean.

Moral de la historia: en casa, uno no puede bajar la guardia. Y si se puede instalar un sistema de extinción automática campana, mejor que mejor. Porque prevenir cuesta menos que lamentar... y mucho menos que reconstruir.